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Por Agustín de Vicente , 11 de febrero de 2026 | 00:22Por qué se cayó el megadeal Rio Tinto–Glencore: la pelea no fue por cargos, fue por valuación
Rio emitió una declaración de “no intención de ofertar” bajo la Regla 2.8 del Takeover Code, mientras Glencore sostuvo que la propuesta subvaloraba su aporte relativo —especialmente en cobre— y no contemplaba un premio adecuado de control.
Las conversaciones entre Rio Tinto y Glencore para una fusión que habría reconfigurado el mapa minero global se rompieron abruptamente esta semana. Rio anunció que ya no seguirá adelante con una fusión ni con otra combinación de negocios, al concluir que no podía alcanzar un acuerdo que entregara suficiente valor a sus accionistas.
El punto de quiebre: control y “cuánto vale” cada uno
Aunque el debate público incluyó el tema de quién lideraría la compañía combinada, el trasfondo fue la estructura económica del acuerdo: propiedad, valorización relativa y eventual “premium” de control. Glencore respondió que el esquema propuesto por Rio “subvaloraba significativamente” su contribución relativa al grupo combinado, incluso antes de considerar un premio por control, y que no reflejaba su visión de valor “through the cycle”, incluyendo su negocio de cobre y su cartera de crecimiento.
Rio, por su parte, formalizó su retirada con una declaración de “no intención de ofertar” bajo la Regla 2.8 del Takeover Code del Reino Unido, lo que en la práctica impone restricciones para volver con una oferta salvo ciertas condiciones.
La brecha de valoración que no se pudo cerrar
Reportes de prensa financiera señalaron que el mercado implícitamente reflejaba una relación de valor más favorable a Rio, mientras Glencore buscaba una estructura más “balanceada” que defendiera su valoración —en especial por su exposición y crecimiento en cobre— y que, si Rio insistía en control pleno, exigía un premium claro.
Por qué el acuerdo era estratégico (y por qué igual murió)
En el papel, el encaje tenía lógica: Rio ganaría diversificación y más cobre, y Glencore accedería a escala y sinergias potenciales. Sin embargo, Reuters reportó que las diferencias en valuación y en lo que significaba “valor para el accionista” fueron determinantes para que Rio se retirara y Glencore rechazara los términos.
Qué viene ahora
Con la opción descartada en el corto plazo, ambas compañías vuelven a su estrategia “standalone”. El episodio también deja una señal para el sector: incluso cuando el racional industrial es potente, las megafusiones se definen por una sola cosa—el precio (y quién captura el valor futuro).
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