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Por Agustín de Vicente , 5 de diciembre de 2025 | 20:59Proponen nueva gobernanza territorial en Perú basada en cooperación y ciudadanía protagonista
En el Jueves Minero del IIMP, especialistas plantearon lineamientos para una gobernanza territorial en Perú centrada en la cooperación entre Estado, empresas y comunidades, con protagonismo ciudadano y enfoque en pisos ecológicos.
Perú necesita una gobernanza territorial que deje atrás la lógica de confrontación y la reemplace por una colaboración multiactor que impulse el desarrollo sostenible en los territorios. Esa fue la principal conclusión planteada por los especialistas Percy Bobadilla y Antonio Velásquez durante su exposición en el Jueves Minero del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
Ambos sociólogos coincidieron en que el país cuenta con condiciones para avanzar hacia un modelo en el que Estado, empresas y población trabajan juntos para impulsar el bienestar común, especialmente en zonas vinculadas a la actividad extractiva. Para ello, presentaron investigaciones y experiencias de campo que muestran nuevas formas de abordar el desarrollo territorial en contextos mineros.
Gobernanza basada en cooperación y resultados sostenibles
Bobadilla subrayó que, en los últimos años, el sector minero y el Estado han acumulado aprendizajes valiosos, pero que estos deben ordenarse bajo una visión estratégica orientada a resultados sostenibles.
“La gobernanza no se basa en el conflicto sino en cooperación para el desarrollo”, afirmó.
El especialista planteó varios lineamientos clave para una nueva gobernanza territorial:
- Alinear los planes empresariales con los planes de desarrollo territorial, evitando intervenciones desconectadas de las prioridades locales.
- Fortalecer capacidades locales, para que los gobiernos subnacionales y las comunidades tengan más herramientas para participar en la toma de decisiones.
- Consolidar mecanismos de monitoreo socioambiental conjunto, que integren a comunidades, empresas y Estado, reforzando la transparencia y la confianza.
- Transparentar compromisos y resultados, de modo que la población pueda seguir y evaluar el cumplimiento de acuerdos.
Bobadilla recalcó que la construcción de confianza desde etapas tempranas es decisiva para la viabilidad de los proyectos:
“La nueva gobernanza territorial es condición para que el modelo extractivo sea viable como palanca de desarrollo socioeconómico y políticamente sostenible”, agregó.
Ciudadanía protagonista y enfoque en pisos ecológicos
Por su parte, Velásquez presentó evidencia comparada de modelos de desarrollo aplicados en el Perú y América Latina, señalando que muchas estrategias tradicionales fracasan porque mantienen a la población en un rol pasivo.
“Las relaciones son de carácter transaccional. ‘Y tú, ¿qué me das?’. Donde la población es un agente pasivo, no genera valor”, explicó.
Frente a ello, propuso un enfoque bottom-up, donde las comunidades se transforman en generadoras de valor y aliadas de la empresa y de la administración pública. Para lograrlo, planteó:
- Reconocer que la población debe ser protagonista del desarrollo, y no solo receptora de beneficios.
- Considerar la estructura físico-social del territorio, integrando identidad, organización social y ecosistemas.
- Incorporar el análisis de pisos ecológicos, entendidos como unidades que articulan dinámicas productivas, culturales y ambientales.
- Utilizar herramientas como el análisis de redes sociales para identificar líderes legítimos, con capacidad de aportar al bien común.
Uno de los testimonios recogidos en campo sintetizó el cambio de enfoque propuesto:
“Nuestros problemas con el agua no se van a resolver con más tubos o más cemento, se van a resolver cuando cambiemos nosotros por dentro”.
Velásquez advirtió que tratar todas las zonas de influencia como si fueran iguales es un error, porque cada área responde a pisos ecológicos distintos, con intereses y dinámicas propias:
“Los pisos geológicos van más allá de la zona de influencia y nos hacen mirar en un sentido vertical de la zona”, señaló, explicando que algunos proyectos fracasan al romper cadenas productivas o ignorar necesidades específicas según la ubicación geográfica.
Hacia una gobernanza territorial basada en codiseño
Los especialistas coincidieron en que el siguiente paso es avanzar hacia un modelo de gobernanza territorial participativo, donde:
- Empresas, Estado y comunidades codiseñen soluciones adaptadas a cada territorio.
- Se priorice la cooperación por sobre el conflicto, sin desconocer la existencia de tensiones.
- Se reconozca la diversidad de pisos ecológicos y realidades locales como base para la planificación.
- La ciudadanía deje de ser un actor pasivo y pase a ser protagonista del desarrollo, con voz incidente en las decisiones.
La propuesta apunta a que la gobernanza territorial en el Perú se convierta en una herramienta efectiva para la sostenibilidad, permitiendo que la actividad extractiva funcione como palanca de desarrollo socioeconómico, sin perder de vista la legitimidad social y la estabilidad política en los territorios.
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