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Por Agustín de Vicente , 7 de noviembre de 2025 | 14:37Bolivia replantea acuerdos de litio con China y Rusia en giro hacia Estados Unidos
El presidente electo Rodrigo Paz busca revisar los contratos de litio con China y Rusia, certificar reservas y acercar a Bolivia a EE.UU. para impulsar su entrada al mercado global del litio.
El presidente electo Rodrigo Paz, quien asumirá el cargo este sábado, anunció que su gobierno revisará los contratos de litio firmados con empresas chinas y rusas, en el marco de un nuevo rumbo económico y diplomático que busca acercar a Bolivia a Estados Unidos y acelerar su ingreso al mercado mundial del litio.
El nuevo mandatario —de tendencia centrista y vencedor del reciente balotaje frente al conservador Jorge Quiroga— enfrenta una dura crisis marcada por la escasez de dólares, el aumento del precio de los combustibles y una inflación desbordada que debilitó dos décadas de gobiernos socialistas. Su administración apunta a revisar contratos, certificar reservas y promulgar una nueva ley del litio para aprovechar el potencial del país en este mineral clave para la transición energética global.
Revisión de contratos y realineamiento geopolítico
Los acuerdos actuales con Contemporary Amperex Technology Co. Ltd. (CATL) de China y Uranium One de Rusia fueron firmados bajo el mandato de Luis Arce para aplicar tecnologías de extracción directa de litio (DLE) en los salares del altiplano. Sin embargo, los proyectos aún no alcanzan producción comercial y ahora enfrentarán un proceso de auditoría parlamentaria.
“Si hay algo positivo, se retomará, pero creemos que esos contratos se firmaron a espaldas de las regiones y del país”, afirmó José Luis Lupo, asesor económico de Paz, en declaraciones a Bloomberg News.
El giro coincide con la intención del nuevo gobierno de restablecer relaciones con Washington, buscando atraer inversión y tecnología occidental que aceleren la industrialización del litio boliviano.
Potencial inmenso, resultados limitados
Bolivia posee las mayores reservas de litio del mundo, el doble de las de Chile, pero su participación en el mercado global sigue siendo marginal. La estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) prevé producir solo 3.500 toneladas en 2025, muy por debajo de su capacidad instalada de 15.000 toneladas y lejos de las 300.000 toneladas anuales que produce Chile.
Las dificultades técnicas y logísticas son considerables: los salares bolivianos presentan altas concentraciones de magnesio, lo que encarece la producción, y el país carece de acceso directo al mar, debiendo transportar sus exportaciones por más de 480 kilómetros hasta puertos chilenos.
El presidente saliente, Luis Arce, defendió sus avances en DLE advirtiendo que “empezar desde cero tendría un costo enorme” y podría hacer que Bolivia “pierda el tren” en un mercado que evoluciona rápidamente.
El tiempo se agota para el “oro blanco” boliviano
Los precios del litio han caído más de 80% respecto a su máximo de 2022, presionados por una oferta global creciente y nuevas tecnologías de baterías que podrían reducir la demanda futura.
Según Andrés Brockmann, exejecutivo del sector y fundador de la consultora AquaLitos, el nuevo gobierno debería aprovechar los avances logrados en lugar de reiniciar todo el proceso:
“La ventana de oportunidad está a punto de cerrarse. Si no actuamos rápido, tendremos una muy buena ley en un muy mal momento.”
Brockmann propone mantener los modelos de contratos de servicios y acelerar los ajustes normativos, evitando demoras legislativas que podrían frenar las inversiones.
Desconfianza e incertidumbre
Pese al entusiasmo inicial, analistas anticipan que Bolivia enfrentará un camino complejo para convertirse en productor relevante. Federico Gay, analista de Benchmark Mineral Intelligence, advirtió que la historia de inestabilidad política y cancelación de contratos seguirá afectando la confianza inversionista:
“Bolivia tiene una reputación frágil frente a la inversión extranjera. Aunque haya reformas, no veo una producción significativa antes de finales de la década.”
El desafío de Rodrigo Paz será equilibrar soberanía nacional, transparencia e inversión extranjera. De lograrlo, Bolivia podría finalmente posicionarse como un actor estratégico en la cadena mundial de minerales críticos y electromovilidad; de lo contrario, corre el riesgo de quedar al margen de la transición energética global.
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