Energías Limpias
Por Miguel Rifo , 8 de abril de 2026 | 09:18Proyecto de baterías de Colbún venderá bonos de carbono bajo Acuerdo de París
La iniciativa de almacenamiento Diego de Almagro Sur (228 MW) se convierte en la primera a nivel global en operar bajo el Artículo 6.2, abriendo una nueva vía de financiamiento para proyectos energéticos.
El proyecto de baterías Diego de Almagro Sur de Colbún fue autorizado para vender bonos de carbono bajo el Artículo 6.2 del Acuerdo de París, convirtiéndose en la primera iniciativa de almacenamiento energético en el mundo en acceder a este mecanismo.
Mecanismo internacional abre nueva fuente de ingresos para almacenamiento
La autorización bajo el Artículo 6.2 permite que el proyecto genere reducciones de emisiones transferibles entre países. Esto introduce una fuente adicional de ingresos vía mercados de carbono, mejorando la viabilidad financiera de proyectos de almacenamiento, que históricamente enfrentan incertidumbre en retornos.
El modelo implica que estas reducciones pueden ser utilizadas en compromisos climáticos nacionales (NDC). Esto posiciona al almacenamiento no solo como infraestructura eléctrica, sino como activo climático transable, ampliando su rol dentro del sistema energético.
Almacenamiento reduce vertimientos y desplaza generación fósil
El sistema BESS, con capacidad de 228 MW / 912 MWh, operará capturando excedentes solares durante el día. El objetivo es reducir el vertimiento de energías renovables, uno de los principales problemas operacionales del sistema eléctrico chileno.
Durante la noche, el sistema inyectará energía almacenada. Esto permite desplazar generación térmica y reducir emisiones, aportando flexibilidad y estabilidad al sistema, especialmente en horas punta.
Estructura de carbono permite destrabar proyectos con alto riesgo
El desarrollo de almacenamiento ha enfrentado barreras regulatorias y de mercado. Los contratos asociados a bonos de carbono introducen ingresos de largo plazo, reduciendo la incertidumbre y facilitando decisiones de inversión, particularmente en tecnologías emergentes.
Este tipo de mecanismos puede ser replicable. La validación internacional del proyecto abre la puerta a estructurar financiamiento climático para otros activos energéticos, en un contexto de transición energética acelerada.
Participación internacional refuerza estándar del proyecto
El proceso involucró a autoridades de Chile y Suiza, además de la Fundación KliK. La articulación entre gobiernos y actores privados fue clave para validar la adicionalidad y trazabilidad de las reducciones de emisiones, requisitos centrales en este tipo de mecanismos.
“Este proyecto demuestra que el almacenamiento energético puede capturar valor más allá del mercado eléctrico, integrándose a los mecanismos internacionales de carbono y abriendo una nueva vía de financiamiento para la transición energética.” expresó José Ignacio Escobar, CEO de Colbún.
Además, el comprador de los créditos será la propia Fundación KliK. Esto asegura demanda por las reducciones generadas, elemento crítico para sostener el modelo financiero del proyecto.
El caso marca un precedente en la convergencia entre mercados eléctricos y mercados de carbono. El almacenamiento deja de ser solo un activo de flexibilidad y pasa a capturar valor climático directo, lo que podría modificar la estructura de incentivos en el sector energético.
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