Columnistas
11 de febrero de 2026 | 02:23Plan Nacional de Relaves
Opinión de Marcelo Aguilar Pino, Magister en Gestión de Negocios y Director Ejecutivo – Conectaria, Presidente Comité de Minería – AIC.
Chile tiene hoy una oportunidad histórica —vigente desde 2019— para convertir una deuda ambiental en un motor de innovación, desarrollo sostenible y colaboración entre actores de la industria minera. Nos referimos al Plan Nacional de Depósitos de Relaves para una Minería Sostenible, liderado por el Ministerio de Minería. Este plan no solo ofrece la posibilidad de remediar relaves antiguos, sino también transformar la forma en que gestionamos los residuos mineros en proyectos y operaciones actuales. Representa una oportunidad concreta para que la gran minería, la mediana minería y la ingeniería nacional trabajen en iniciativas colaborativas, incluyendo el conocimiento técnico de los ingenieros, la capacidad operativa de la mediana minería y la visión de largo plazo de la gran minería. Hoy, tenemos la enorme responsabilidad de aprovechar esta oportunidad con decisión y sentido de urgencia.
A pesar de avances técnicos e institucionales, la industria aún tiene mucho por hacer para activar todas las oportunidades que ofrece este plan. La ingeniería chilena cuenta con el conocimiento necesario: desde especialistas ambientales y geotécnicos hasta expertos en reprocesamiento y monitoreo en línea. Estas capacidades están disponibles hoy en Chile y debemos sacarles el máximo provecho en beneficio de la industria minera chilena.
Un caso emblemático es el de Teck Carmen de Andacollo, que en 2012 retiró más de 250 mil toneladas de relaves desde el centro urbano de la comuna, liberando espacio para uso comunitario y mitigando riesgos sanitarios, siendo muy importante destacar que este gran avance fue previo a la entrada en vigencia del Plan Nacional de Relaves. A esto se sumó una segunda etapa en 2024, con el retiro de otros 26.000 m3. El proyecto, que contó con altos estándares ambientales y participación ciudadana, es hoy referente del programa de reubicación del SEIA y demuestra que con compromiso técnico y social es posible avanzar con éxito.
Este tipo de experiencias ofrece una hoja de ruta para toda la industria. Las grandes mineras tienen hoy la posibilidad de liderar este cambio, y hacerlo colaborativamente. Una estrategia poderosa es financiar pilotajes o validaciones tecnológicas en instalaciones de la mediana minería. Este modelo de colaboración reduce los riesgos de las innovaciones para la gran minería, permite realizar pruebas industriales y, al mismo tiempo, fortalece las capacidades técnicas de las empresas medianas. Una colaboración de esta naturaleza puede crear un gran círculo virtuoso con un tremendo impacto en la industria minera nacional.
El futuro de la minería chilena será tanto más sostenible como colaborativa, lo que han mostrado los recientes acuerdos público-privados para desarrollo. El talento técnico está disponible y la AIC estamos disponibles para colaborar con la industria. Lo que necesitamos ahora es decisión, visión compartida y voluntad de actuar.
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